miércoles, 20 de mayo de 2009

Vuestras poesías



LA DESPEDIDA

Mientras en el universo haya planetas,
disfrutaremos de los cometas.
Mientras en el planeta haya estrellas,
estaremos iluminados por ellas.
Mientras el sol ilumine la tierra,
estaremos atraídos hacia ella.
Yo te estaré esperando con una estrella.


(Daniel Martínez)




ASÍ TE QUIERO YO

Te quiero mucho, mucho
como el manga al mango
como el pájaro a la pájara
el león a la leona
como la cabra al cabrón.
Te quiero tanto, tanto
como el cerdo a la cerda
como el tormento a la tormenta
como el pavo al pavón.
Igual que la trucha al trucho
la vía al tren
la calabaza al calabacín.
Te quiero fuerte, fuerte,
como el muerto a la muerte
como el señor a la señora
como la falda al faldón
como la rata al ratón
como el santo a la santa
y la caña al cañón.
Así te quiero yo.

(Wendy Arce)

LA CAMA

Me gusta cuando dices groserías,
cuando metes la mano, cuando ríes,
cuando te vas de compras con tu suegra
y llego tarde al instituto por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi aniversario
y me cubres de abrazos y de tortas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una idea
que lo sabe todo, o cuando lloras
(tu lágrima es una ducha en el paraíso)
o cuando me perdonas un castigo).
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando llena de amor, te despiertas.
Y lo primero que haces es decirme:
"Tengo un sueño feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo la cama".

(Wendy Arce)

TUS OJOS

Y tus ojos, tus ventanas relucientes,
Aquellos ojos vivos y bonitos.
Cristales resplandecientes,
enamoran a toda la gente,
Son esos ojos de fuego o de nieve,
que al mirarme, me matan o me enloquecen.

(Idoia Fernández Aguerri)

PASO DEL VIENTO

El viento sopla, sopla
como el mar marroca.
El viento canta, canta
como el pájaro pajaranca.
El viento baila, baila
como las olas oleancan.
El viento mueve, mueve
las arenas arenasan.
El viento juega, juega
como el cangrejo aletea.
El viento arranca, arranca
los árboles de las barrancas.
El viento muere, muere
cuando las paredes lo
detienen.

(Marc)

LA BELLEZA

Y tus cabellos rizados
como caracoles trepando.
Por la pradera soñando
como tus ojos parpadeando.
Y tu sonrisa fina
y bonita, brillando
en una noche divina.
La luna refleja
en tu mirada un destello
de tu hermosura.


(Raquel Turza y Leticia Gracia)

LAMENTO DE LA RATA

¡Qué desgracia ser rata, Ser rata en una ciudad! Siempre entre tubos y tuberías Escapando hacia las rejillas Intentando respirar Cansada de esta mala vida ¡y sin poderme marchar! ¡Qué desgracia ser rata, ser rata en la ciudad!

(Homenaje de Jorge Bella a Jesús Munárriz)

Me gustas cuando me miras,
cuando me coges la mano, cuando me dices verdades,
cuando cruzas corriendo la calle
y llegas a mi lado.
Me gustas cuando olvidas mi cumpleaños
y no te gusta eso de los regalos,
cuando sonríes y se iluminan tus ojos,
o cuando me haces reír con una frase
y tu risa y la mía arrastran el mal humor.
Me gusta tu mirada inocente de niño que todo perdona,
me gusta verte dormir y verte despertar,
me gusta correr al baño para quitarte tu sitio en el lavabo
y mirar tu cara enfadado y adormilado.
Me gusta sentarme a la mesa mientras preparas nuestro café
y desayunar juntos, charlando.
"Y me gusta comenzar un nuevo día contigo"


(Homenaje de Alba Ortega Sánchez a Luis Alberto de Cuenca)

HOMENAJE A LUIS ALBERTO DE CUENCA:LA ESPERA

Mientras haya agua, sol y aire,
y pisos, y plazas, y calles.
Mientras los vagabundos sigan estando
en la calle y las tiendas vendan en las ciudades.
Mientras haya nubes y los perros ladren;
y la marea suba y baje, y el aire sigan moviendo los árboles.
Mientras las rocas caigan, chocando, contras las laderas
y los desfiladeros sean profundos;
mientras vivan los hongos, los animales y las plantas,
y caigan rayos que produzcan incendios.
Mientras tú y yo busquemos el medio de querernos
y nuestro querer sea algo más que amor,
yo te estaré esperando, vida mía, en la sombra.
Mientras mi pecho lata, mientras mi voz aguante
la estrella donde te encuentras, después de la despedida
y que este amor se prolongue por las plazas de mi espera.

(Andrea e Inés)

EL DESAYUNO

No me gustas cuando me insultas,
Cuando me ignoras, cuando mientes,
Cuando te vas de viaje con tu hermano
Y llego tarde a clase por tu culpa.
No me gustas cuando tengo un examen
Y me cubres de preguntas y libros,
O cuando no eres feliz y se te nota,
O cuando no eres genial como amiga,
Que lo resume todo, o cuando ríes
(tu voz es un oasis en el desierto),
o cuando no me perdonas un descuido.
Pero aún me gustas menos, tanto que casi
No puedo resistir a ignorarte,
Cuando, llena de odio, te despiertas
Y lo primero que haces es decirme:
"Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno".


(Diego Calvo y Enrique)

HOMENAJE A MUNÁRRIZ

Te quiero mucho, mucho
Como la tonta al tonto
Como al mocho la mocha
Al lío la liana
Y la rosca al roscón.
Te quiero tanto, tanto
como la seta al seto
Como al novio la novia
Como al loba la loba
Y la carta al cartón.
Te quiero mucho, mucho
Como la perra al perro
Igual que la osa al oso
La rica al rico
Y la pata al pato.
Te quiero tanto, tanto
Como la monja al monje
Como la jaila al jailo
La caja al cajón
Y la rata al ratón.
Te quiero fuerte, fuerte
Como la mano al mundo
Como el foso a la fosa
Como la loba al lobo
Y la luna al luno
Y la borracha al borracho
Y la tía al tío
Y la tronca al tronco
Y el río a la ría.
Así te quiero yo.

(Sandra García y Pablo Diez)

ASÍ TE QUIERO YO
(Tributo a Jesús Munárriz)

Te quiero mucho, mucho,
Como la zorra al zorro,
Como al palo la pala,
Al león la leona
Y la silla al sillón.
Te quiero tanto, tanto,
Como la pata al pato,
Como al bolo la bola,
Como al marco la marca,
Y la sala al salón.
Te quiero mucho, mucho,
Como la perra al perro,
Igual que la perra al perro,
Igual que la gorra al gorro,
La pesa al peso,
Y la camisa al camisón.
Te quiero tanto, tanto,
Como la manzana al manzano,
Como la ventana al ventanal,
La lengua al lenguado,
Y la rata al ratón.
Te quiero fuerte, fuerte,
Como el cartero a la cartera,
Como a la hoja el ojo,
Como a la seta el seto
Y la gamba al gambón
Y la caja al cajón
Y la cuerda al cordón
Y la pulga al pulgón
Y la blusa al blusón
Y la cabra al cabrón
Y la mesa al mesón
Y la cama al camión
Y la fresa al fresón
Así te quiero yo.


(Jesús Ángel Marín Subero y
David San Baudilio Antoñanazas)



Imágenes: http://static.flickr.com/2164/2115784013_6bc762176e_m.jpg; http://static.flickr.com/201/510908795_3db4e6186d_m.jpg

domingo, 3 de mayo de 2009

Frases hechas: ¡Vas a descubrir el pastel!


¡Vas a descubrir el pastel!

Aquel día era el cumpleaños de mi mejor amiga, Ángela. Quería darle una sorpresa haciéndole una fiesta, así que llamé a sus amigos y les dije:

- Esta noche quiero dar una fiesta para Ángela por su cumpleaños, ya sabéis, y me gustaría que vinierais todos, pero una cosa, si habláis con ella, comportaos con normalidad, no vayáis a descubrir el pastel...

Aquella tarde fue con otra amiga a comprar un enorme pastel para la fiesta de esa noche. Fuimos a la pastelería más cercana y una vez compramos el pastel le dije a mi amiga que se lo llevara y lo trajera más tarde a la fiesta. Le avisé de que lo escondiera bien, no fuese a ser que Ángela fuera a descubrir el pastel...

A las 8 llegó la gente invitada, bueno, no toda la gente, ¡faltaba la que tenía que traer el pastel!... Todos estábamos impacientes, solo faltaban 10 minutos para que llegara Ángela, y el pastel no estaba. Decidí bajar al portal, a ver si había pasado algo y lo que me encontré fue... ¡A Ángela hablando con la chica del pastel!

Qué decepción me llevé al enterarme de que no le había quedado otro remedio que contarle a Ángela lo de la fiesta, cómo la había visto con el enorme pastel en las manos...

Al final... ¡Ángela descubrió el pastel!

Realizado por Rebeca Antoñanzas Pérez (2º ESO A)

Imagen: http://static.flickr.com/3073/2824868837_1b7cd9cc2c_m.jpg

martes, 28 de abril de 2009

Frases hechas: "Estallar la cabeza"


Literal: Yo iba una mañana al colegio cuando de repente viene un hombre de complexión fuerte, me agarra del cuello y me pone una pistola en la cara. Cuando yo creía que me iba a estallar la cabeza, llega la policía. El hombre sale corriendo y yo con la cabeza encima de los hombros.

Figurado: Íbamos mi hermana y yo en el metro por Madrid una mañana, cuando de repente el metro se para. Toda la gente que iba dentro se fue cabreando por momentos y no hacían más que expresar su enfado gritándose unos a otros. Había tanto barullo que yo pensé que me iba a estallar la cabeza. Después de cinco minutos se empieza a mover el tren y la gente a callarse. ¡Qué alivio! Pensaba que de esta no salía.

Realizado por Jesús Ángel Marín (2º ESO A)

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Frases hechas: "Dar la talla"

Luis fue al trabajo. El jefe había impuesto una nueva norma que era llevar un traje negro, pero él no tenía. Esa misma tarde fue a por uno pero todos eran tan pequeños que no le daba la talla, así que volvió a casa. Cuando fue al trabajo no pasó nada. Al poco tiempo, vio cómo el jefe despedía a un compañero por no llevar el traje corrió al baño y se encerró a buscar una excusa pero no se le ocurrió nada. Al salir e ira al despacho del jefe vio el cartel y lo miró detenidamente. Ponía que solo lo tenían que llevar los directivos así que se libró. Al ocupar su puesto los compañeros le dijeron que el jefe le buscaba así que fue a su despacho. El jefe lo despidió por no dar la talla en ese día laboral puesto que no había ocupado su puesto en todo el día.

Realizado por David San Baudilio (2º ESO A)



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miércoles, 22 de abril de 2009

¡Vete a freír espárragos!


Me dispongo a narrar la anécdota de Víctor Kray, quien halló su fama culinaria gracias a una toma de sentido literal con respecto a una frase hecha que le exclamó su compañero, yo.

Era el gran día, me desperté sobresaltado por mi madre. ¡Vamos! Tienes que probarte el traje de tu padre. ¿No querrás presentarte desastrado a la puerta que separa de tu aspiración, verdad? Ya tienes el desayuno en la mesa, voy a llevar a tu hermana al colegio y cuando vuelva espero que estés esperándome en la puerta del jardín para llevarte al salón municipal.

Asentí débilmente y tra oír cerrarse la puerta me levanté y me puse el dichoso traje que tardé más de un cuarto de hora en ajustarme. Bajé a la cocina haciendo sonar las escaleras y engullí rápidamente el desayuno pues andaba justo de tiempo.

Una vez en el exterior, me senté a la espera en el bordillo de la acera y pensé en algunas ideas para debutar en el concurso culinario de la ciudad.

Al poco tiempo vi llegar el coche esperado, y casi sin frenar me abrió la puerta.

Cuando distinguí el edificio desde la ventanilla me abroché el atuendo y solté el cinturó. Tenía bien claro mi plato, un pollo con marisco y salsa de ostras. Bajé del coche y esperé a que desapareciera tras las viviendas.

Antes de entrar, me encontré con mis compañeros, Víctor Kray, el cual se me acercó con una intimidante preocupación y me gritó:
- ¡Tienes que ayudarme, todavía no sé qué es lo que voy a preparar!
-¡No me vengas ahora con tus penas, eres demasiado perezoso!
-¿Sabes lo que te digo? Vete a freír espárragos.
-Gracias, sabía que podía contar contigo. Adiós.

Cuando se alejó negué con la cabeza y caminé hacia la sala de concursantes. Nos explicaron las normas de la prueba y comenzamos rápidamente en mesas individuales. Recogí los ingredientes que necesitaba, y comencé a cocinar para los jueces.

Al cabo de una hora, cuando hube acabado mi obra, la entregué al empleado y salí a las gradas a esperar. Recorrí visualmente el lugar y me senté con Víctor. Estuvimos charlando sobre la prueba un buen rato, y finalmente le pregunté:

-Por curiosidad, ¿podrías contarme qué es lo que has cocinado?
-No te hagas el tonto, exactamente lo que tú me dijiste.
-¿Lo que yo te dije?, pregunté con tono confuso.

Sin tiempo de una respuesta, sonó el altavoz y uno de los jueces supremos comenzó a hablar: Quiero dar las gracias a todos los concursantes hoy aquí presentes por vuestra participación y anunciar que todos los platos han sido más gustosos de lo esperado. Los jueces ya hemos decidido un ganador. ¡Un fuerte aplauso a Víctor Kray!, con su plato de espárragos fritos, rebozados y rellenos con un ingrediente que no hemos sabido identificar, pero que ha despertado los paladares de nuestro personal.

Me eché a reír y le pasé el brazo por sus hombros.

A los pocos días numerosos restaurantes y marcas alimenticias solicitaron su colaboración. Pronto se convirtió en el cocinero más respetado del país y me estuvo por siempre eternamente agradecido.

Realizado por Jon Jiménez Beltrán (2º ESO A)

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Poner la mano en el fuego


Estábamos en una situación complicada. A María le iba a dar algo. Todas sabíamos que estaba loca por Carlos y la profesora, ignorante, la había colocado junto a él en la excursión del día siguiente. Me daba pena porque ella se iba a quedar cortada cuando él le hablara. Pero también era una muy buena oportunidad para confesarle sus sentimientos.

Llegó el día siguiente y Carlos la saludó con naturalidad. Ella no dijo nada y se fue corriendo. Fui detrás de ella y le dije lo que pensaba. Ella, decidida, puso la mano en el fuego y corrió a decirle lo que sentía. Yo estaba lejos y no oí lo que él le decía, pero si vi el beso que le dio él cuando terminó de hablar.

En la excursión estabamos todos felices ya que María y Carlos estaban saliendo, y no había nada de lo que preocuparse. Yo, tonta, me quedé mirando a los tortolitos y, sin querer, puse la mano en el fuego.

Al final, tuve que vendarme la mano, pero me divertí de todos modos. Aunque la barbacoa resultó un poco desastrosa.

Realizado por Andrea Ruedas Trimiño (2º ESO A)

Imagen: http://static.flickr.com/3075/2895421100_50313aa1ca_m.jpg

Se la dan con queso


Juan fue a comprarse un traje para una boda que tenía dentro de dos meses, buscó una sastrería por su ciudad y encontró una que le recomendaron como muy buena. Entró en la tienda, donde fue atendido por un sastre. Éste empezó a mostrarle telas y Juan, después de muchas muestras, se decidió por una tela muy cara de lana de Cachemir. Fijaron el precio, se despidió del sastre y se fue.

A los días recibió una llamada para que fuera a probarse el traje. Cuando llegó a la tienda y se puso el traje se dio cuenta de que la tela era diferente a la que él había elegido, salió del probador y rápidamente llamó al sastre y le dijo que si se la quería dar con queso, porque esa no era la tela que había elegido. El sastre avergonzado se disculpó yse comprometió a hacerle el traje con la muestra que él seleccionó.

Al mes siguiente, cuando fue a recoger y pagar el traje, se llevó una sorpresa cuando vio que junto con la prenda había un regalo. Al abrir el paquete descubrió que era un gran queso de bola. Pagó su traje y pensó: ¡Me han dado un traje con queso!.

Realizado por Jorge Bella (2º ESO A)

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