domingo, 7 de junio de 2009

Nuestras adaptaciones dramáticas

EL COCINERO DE CORRADO
Personajes: Corrado, Chichibio, Brunetta.

Un día, habiendo cazado un halcón, cerca de Petrerola, una grulla joven y gruesa, Corrado Gianfilazzi envió la pieza a su cocinero, llamado Chichibio, con orden de que la asara y la aderezara para la comida.

(En la cocina)

Corrado: Toma, la grulla. Ásala y quiero que esté lista para la cena. Viene gente importante.

Chichibio: Está bien, jefe. ¡Marchando una grulla al horno!

(Corrado sale de la cocina)

Chichibio (Para sus adentros): Bueno, voy a meter este pollo tan feo al horno, no sé cómo pueden comer estas cosas.

(Entra Brunetta, la chica que le gusta al cocinero)

Brunetta: ¡Hola, Chichibio!

Chichibio (Cortado, sorprendido): Ho...o...la Bru...u...netta. ¿Qué....e ta...al?

Brunetta: Muy bien. Oye, Chichibio, cariño. ¿Qué es ese pollo tan grande?

Chichibio: No es un pollo. Es una grulla, y es para el jefe y su gente importante.

Brunetta (De rodillas): Venga, por favor, cariño, dame un poco de ese muslo y quedamos para salir, venga Chichibio, dame el muslo.

Chichibio: (Ilusionado) Vale, te lo doy. Pero quedamos mañana, eh...

Brunetta: Vale. (Sale de la cocina)

(Chichibio sale a la mesa para entregar la grulla).

Chichibio: (Ante la gente importante) Bueno, aquí está nuestro plato estrella, la especialidad de la casa... ¡Nuestra grulla al horno!

Corrado: (Viendo algo raro) Oye, Chichibio, a esta grulla al horno le falta un muslo. ¿Qué ha pasado con él?

Chichibio: (Asombrado) ¡Pero jefe! ¿No sabías que las grullas tienen un muslo y una pata?

Corrado: ¡No me mientas! ¿Quieres que vayamos al campo a ver una grulla?

Chichibio: Venga, adelante. ¡Te lo demostraré!

(Al día siguiente, por la mañana, Corrado y Chichibio cogen el coche y van al campo, y ven una grulla) (Corrado la asusta y al volar se le ven las dos patas)

Corrado: ¿Y bien Chichibio? ¿Cuántas patas tiene una grulla?

Chichibio: (Con la boca pequeña): Eh..., dos.

Corrado: ¿Por qué mentiste?

Chichibio: (Dice la verdad, apenado) Vale. Tenéis razón, señor. Pero... Usted no dijo "Eh, eh..." y yo no vi la otra pata.

Corrado: (Riéndose) Es verdad, ¡no lo hice!

(Corrado y Chichibio se van riéndose hacia la cocina, reconciliados)

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